
69 fotógrafos, 46 países, 15 meses y una misión: rendir homenaje a la vida salvaje y los espacios naturales de un continente que es más famoso por su larga historia y por sus monumentos que por la conservación de la naturaleza. Pero como señala Staffan Widstrand, uno de los directores del proyecto: «La vida salvaje se está recuperando debido a los cambios políticos y de estilo de vida. Casi el 20 % del territorio de Europa goza hoy de algún tipo de protección, y se está produciendo una gran transformación a medida que los europeos abandonan el campo para establecerse en las ciudades. Así pues, la fauna está recuperando terreno y convirtiéndose en una parte más vital de la experiencia europea». Esta selección de fotografías es la prueba de su afirmación. Junto con otras miles de imágenes más, todas ellas son la culminación del proyecto Maravillas de la Vida Salvaje de Europa (Wild Wonders of Europe), una ambiciosa expedición fotográfica al corazón salvaje de un continente civilizado.
Kuhmo, FinlandiaUrsus arctos
Erguido sobre las patas traseras, un oso pardo juega a pelearse con su madre en los remotos bosques de la frontera de Finlandia con Rusia. En toda Europa, los grandes osos y otras especies autóctonas se están recuperando.
Mont Blanc, FranciaCapra ibex
La silueta de un íbice (arriba, a la izquierda) queda empequeñecida por las cumbres del Mont Blanc y un lago glaciar. En el siglo XIX la especie contaba con menos de 100 ejemplares, pero gracias a una enérgica política de reintroducción hoy suma 40.000 individuos.
Oulu, FinlandiaStrix nebulosa
Sobrado de carisma, pero falto de hábitat, el cárabo lapón fue perseguido por ser ave de mal agüero. Gracias a la protección de que goza actualmente y a la abundancia de topillos, ratones y otros pequeños mamíferos, está recuperando el territorio perdido.
Azores, PortugalCaretta caretta; Naucrates ductor
Seguida por una estela de peces piloto, una tortuga boba surca el Atlántico cerca de las Azores, donde todas las tortugas marinas están protegidas por la Unión Europea. Los ejemplares jóvenes suelen permanecer a menos de 4,50 metros de la superficie, donde el agua es más cálida.
Islas Saltee, IrlandaMorus bassanus
El alcatraz atlántico pasa la mayor parte de su vida en el mar, zambulléndose en el agua para atrapar a sus presas. Pero en verano, durante la temporada de cría, estas aves migratorias hacen una pausa para establecer colonias en las rocas.
Islas Madeira, PortugalMonachus monachus
La foca monje, antes común en el Mediterráneo, es en la actualidad la especie de foca más amenazada del mundo. En las aguas protegidas del archipiélago de Madeira, su población ha pasado de seis ejemplares a finales de la década de 1980 a los 35 que tiene ahora.
Gibraltar, Reino UnidoMacaca sylvanus
Traídos del norte de África, los macacos de Berbería, también conocidos como monas de Gibraltar, colonizaron el peñón de Gibraltar hace cientos o quizá miles de años. Aparte de los humanos, estos macacos son los únicos primates europeos.
Oostvaardersplassen, Países BajosCervus elaphus
Rebaños de ciervos comunes, abundantes en la Europa primigenia, se mueven con total libertad en Oostvaardersplassen, una reserva de 5.650 hectáreas donde ecólogos holandeses cuidan un paisaje mixto de bosques y praderas que soportan un pastoreo excesivo.
República de los Calmucos, RusiaAquila nipalensis
Dos pollos de águila esteparia estiran las alas en el nido que comparten en la reserva de Cherniye Zemliye. Con un área de distribución que se extiende desde el sur de Rusia hasta Mongolia, estas rapaces oportunistas se alimentan de carroña, pequeños mamíferos y otras aves.
Kemeri, LetoniaSurgidos tras la retirada del mar Báltico hace miles de años, las turberas, los pantanos y los bosques del Parque Nacional Kemeri forman parte de la Red Natura 2000 de la Unión Europea, que protege 27.000 espacios naturales.
Inverness, Reino UnidoSciurus vulgaris
Con un territorio en retroceso y una población menguante, la ardilla roja europea apenas puede competir con la ardilla Sciurus carolinensis, una especie invasora procedente de América del Norte que acapara los alimentos y transmite un virus letal para su prima europea.

Donna Nook, Reino Unido
Halichoerus grypus
Entre nubes de arena, dos machos de foca gris luchan por las hembras en Donna Nook, en la costa oriental de Inglaterra, donde un campo de tiro de la Real Fuerza Aérea británica hace también las veces de reserva natural, con una población reproductora de 2.000 focas.
Białowieża, PoloniaBison bonasus
En 1952 los conservacionistas reintrodujeron en el este de Europa, concretamente en el Bosque de Bialowie˙za de Polonia, al emblemático bisonte europeo, recuperando así a un animal que en otro tiempo había habitado las zonas boscosas del continente.
Gran Paradiso, ItaliaRupicapra rupicapra
Pariente de cabras y antílopes, un rebeco norteño atraviesa una extensión nevada en los Alpes italianos. A medida que los europeos abandonan el campo por la ciudad, y la agricultura y ganadería por otras actividades, la fauna y la flora recuperan sus antiguos territorios.

Estratos rocosos aparecen entre la niebla cerca de Barrika, en el golfo de Bizkaia, España.
Una joven cigüeña negra intenta con torpteza posarse en tierra en la Reserva de la Biosfera de Elbtalaue, en el norte de Alemania.

Una pareja de íbices del Parque Nacional Gran Paradiso, Italia.

Un gato silvestre, amenazado por la caza y la pérdida de hábitat, descansa tras intentar capturar una presa en Moldavia.

Al amanecer, la radiante silueta del monte Cervino se eleva junto al lago Riffel, cerca de Zermatt, Suiza.

En una colina de Aragón, un buitre leonado y un cuervo se disputan el alimento.

La lava del volcán Etna fluye por el valle del Bove, en la isla de Sicilia.

Cazado en algunas zonas de Escandinavia, el zorro ártico se recupera de su casi total extinción. En la imagen, un ejemplar de Islandia.

Una miríada de estrellas iluminan el cielo en el Parque Nacional de Riisitunturi, en el norte de Finlandia.

Las nieves de Finlandia convierten las coníferas en fantasmagóricas figuras congeladas.

Los flamencos cruzan el cielo del Parque Natural Regional de la Camarga, en la Provenza francesa, uno de los principales santuarios europeos de aves.

Más salvaje que domesticado, el caballo de la Camarga podría estar emparentado con los que formaron manadas y cruzaron Europa durante el pleistoceno.