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Autor Tema: El férreo control de los medios en Corea del Norte  (Leído 479 veces)

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El férreo control de los medios en Corea del Norte
« en: Enero 17, 2014, 10:55:29 am »


La agencia EFE publica hoy un artículo en el que recoge declaraciones de Chang Hae-seong, veterano periodista norcoreano que trabajó durante veinte años para la principal televisión del Estado, la KCTV, pero que ahora vive en el exilio, concretamente en la vecina Corea del Sur.

Este periodista cuenta, por ejemplo, que en una ocasión fue enviado a un campo de trabajo por escribir de forma errónea el nombre del líder del país.

"Me enviaron a un campo de trabajo durante tres meses por escribir con una errata en un documento rutinario el nombre de Kim Il-sung", fundador de Corea del Norte en 1948 y líder del país hasta su muerte en 1994.

Según Chang, la censura y el control de los medios son implacables en Corea del Norte, donde el líder en persona y sus asesores "ofrecen instrucciones detalladas sobre el tipo de programas a emitir" en la televisión y "supervisan los contenidos propuestos por los periodistas", en un sistema de propaganda en el que nada queda al azar.

Existen tres tipos de filtros de censura por los que deben pasar los contenidos antes de ser difundidos: interna, estatal y a posteriori. Además, todos los programas de producción extranjera que se emiten en la televisión son de entretenimiento, siendo seleccionados y cortados a su antojo por Pyongyang, que además lo hace sin consultar sobre posibles derechos de autor, según Chang.

"Cuando llegué a Seúl descubrí que aquellos dibujos del gato y el ratón no eran norcoreanos, sino de EEUU, y se llamaban Tom y Jerry", afirma el periodista.

El panorama mediático del país se compone de la televisión y la radio estatales, el periódico Rodong y la agencia de noticias KCNA, todos ellos controlados por el Gobierno.



Los periodistas gozan allí de un elevado estatus social. Sin embargo, es muy difícil acceder a un puesto de trabajo, debido a una fuerte barrera de entrada y a la escasez de medios. Han de cumplirse, al menos, dos requisitos básicos: ostentar un brillante expediente académico y pertenecer a una familia bien considerada.

Los informadores, expone Chang, "teníamos acceso a la información sobre lo que pasaba fuera, pero había que falsearla" para, entre otras cosas, ocultar los progresos económicos en otros países, mientras Corea del Norte permanecía en crisis constante desde los años 90.

Chang asegura haber sentido "vergüenza" cuando reclutaba a grupos de niños y adultos para "ensayar hasta 7 y 8 veces los llantos y consignas de fidelidad al líder" que luego se emitían en la KCTV como si fueran manifestaciones espontáneas.

Este periodista, que estos días presenta su libro "Río Tumen" en Seúl, trabajó en la KCTV desde 1976 hasta 1996. Ese año, charlando sobre historia de manera informal, le comentó a un compañero que no fue EEUU sino Corea del Norte quien inició la Guerra de Corea y que el entonces líder Kim Jong-il nació en Rusia y no en el "sagrado" monte Paektu, tal y como indican los libros norcoreanos.

Acusado de realizar una declaración contra el Estado, cayó en desgracia y, utilizando sus contactos, logró cruzar con su familia el río Tumen para llegar desde territorio chino hasta Hong Kong y finalmente a Corea del Sur, donde colaboró con los servicios de inteligencia y hoy preside el Centro de Escritores Norcoreanos en el Exilio.