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Autor Tema: ¿Es bitcoin un bluff?  (Leído 820 veces)

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¿Es bitcoin un bluff?
« en: Diciembre 17, 2013, 18:24:24 pm »



Imaginen el siguiente ejemplo: viajan a Londres, se van a una tienda y compran ropa usando su tarjeta de crédito. Al volver a España, se darán cuenta de que el banco les ha cobrado entre un 2 y un 3% de comisiones.


Imaginen que son ustedes propietarios de una tienda de ropa en Londres o en Madrid, y que cada vez que un cliente paga en su tienda con tarjeta de crédito, el 2% de la venta acabará en manos de Visa.

Imaginen otro ejemplo: reciben ustedes una enorme cantidad de dinero en su cuenta corriente, y días después llega una carta del Ministerio de Hacienda pidiendo explicaciones de esos movimientos. Impuestos, vamos.


Ahora imaginen que aquella tienda en Londres aceptara una moneda digital. Comisión: céntimos. Para ambas partes. Pero estamos hablando de céntimos incluso para transacciones de miles o de millones de euros. ¿Les empieza a gustar?

Más todavía. Imaginen que esa moneda digital tiene un sistema de encriptado que la hacen más segura que su cuenta corriente. Es decir, que a menos que usted se ponga a decir a viva voz cuál es su clave, nadie podrá jamás averiguarlo, cosa que no sucede con su cuenta. Los hackers rompen los códigos habituales de cuentas o correos usando miles de millones de combinaciones de letras, signos y números. Pero aparentemente, eso no lo pueden hacer con la moneda virtual bitcoin.

Y por fin, imaginen que no hay gobierno o institución que pueda saber cómo se llama usted cuando usa bitcoin. Eso significa que las ganancias estarían exentas de impuestos porque ningún inspector sabría cuánto hemos ganado en una operación. ¿Se le empieza a hacer la boca agua?

Un desconocido inventor

Eso es bitcoin, una moneda digital creada en 2008 y que está causando dolores de cabeza a las autoridades de todo el mundo.  Para los que no saben informática, entender cómo funciona bitcoin no es nada fácil. Pero supongamos lo siguiente: para enviar dinero a un pariente en Lima usted tiene que acudir a un banco o a una agencia de envío de dinero. Y pagar comisiones.

Ahora imagine que con la moneda virtual es tan fácil como entrar en su correo electrónico y enviar a la otra persona un mensaje que dijera: esto vale 500. Al recibir ese correo, la otra persona dispone de ese dinero inmediatamente. Pero no aparece ningún nombre en ningún archivo. Anonimato total.

Ese es el invento que nació en la mente de un tal Satoshi Nakamoto en 2008. He dicho ‘un tal’ porque se piensa que es un seudónimo. Es alguien que sabía mucho de informática, de divisas, de medios de pagos y de valores monetarios.

Nakamoto publicó un documento donde exponía el funcionamiento de bitcoin. “Es de una sencillez asombrosa”, afirma J.M. un informático entusiasmado con bitcoin.

Desde entonces, bitcoin se ha extendido como medio de pago por todo el planeta. No es algo masivo, pero se calcula que ya mueve el equivalente a unos 10.000 millones de euros.

Es especialmente popular en países con inflación o con fuertes fluctuaciones de moneda y donde está muy limitada la compra de divisas. Por ejemplo, Argentina.

El presidente de Virgin, Richard Branson, también siente fascinando por esta moneda global, ha invertido en ella y la recomienda sin escrúpulos. Y hasta en PayPal se están planteando su aceptación. El gobierno alemán dice que lo sigue con interés. Estados Unidos no sabe bien qué hacer.

El pub The Pembury Tavern de Londres o el café De Waag en Holanda aceptan bitcoins. Portales como Reddit o WordPress lo usan. Y en algunos sitios incluso se está ensayando transformar bitcoins en monedas o billetes físicos.

Algo que escapa al control

El crecimiento de bitcoin ha sido tan asombroso que los bancos centrales de todo el mundo le han prestado atención. ¿Algo que escapa a nuestro control? ¿Un medio de pago mundial? ¿Será inflacionario?

Los medios de pago alternativos no son nuevos. Es más, están en nuestras vidas: tickets regalo, vales de comida, cupones… Son formas de pago diferentes al euro o al dólar que se aceptan sin problemas. Pero su cantidad es muy pequeña, siempre tiene una equivalencia fija en una moneda local y solo se aceptan en círculos muy pequeños.

Ahora imaginemos algo que pudiera ser aceptado a escala mundial. Seguro y sin rastros. Eso es lo que pensaron muchos mafiosos cuando empezaron a usar bitcoin como moneda para lavar dinero de actividades ilícitas como el tráfico de drogas. Compraban bitcoins en masa y transferían dinero de un sitio a otro sin pasar por cuentas corrientes. Las tradicionales cuentas corrientes siempre dejan rastro y están vigiladas por los bancos centrales, por los gobiernos y por el NSA. Bitcoin no.

Usuarios desconocidos

Lo sorprendente de bitcoin es su sistema de encriptado y su transparencia. Es decir, todo el mundo puede averiguar cómo funciona leyéndose el documento de Nakamoto. Todo el mundo (con conocimientos de informática, claro), puede entender las llaves que se han creado para hacerlo invulnerable. Pero nadie puede romper esos sistemas porque son inviolables. Y todo el mundo puede ver en este mismo momento todas las transacciones. Todas. Entonces, ¿pueden conocer quién está detrás?

No. No se puede saber quiénes hacen esas transacciones. Por eso y porque apenas tiene comisiones, se está haciendo tan popular.

¿Es un sistema tan ideal? Bueno, tiene algunos problemas. En primer lugar, las fluctuaciones. A finales de noviembre, un bitcoin valía cerca de 900 euros. Ahora vale unos 530 euros. Pero la semana que viene podría subir. O bajar más. Al haber tan poca cantidad de bitcoin, es fácil de manipular. Los especuladores se han lanzado en bandada. En poco tiempo bitcoin ha subido tanto de valor que ya se habla de milibitcoins para manejarse con más facilidad.


Y en segundo lugar, se pueden robar bitcoins.

Aunque las transacciones son inviolables, transparentes y seguras, lo que falla es que la gente tiene guardadas en su ordenador las claves personales. Si un hacker averigua esas claves, puede robar la cartera repleta de bitcoin.

Pasó en Dinamarca. Un grupo de hackers de origen ruso, entró en ordenadores, robo las claves privadas y vació las llamadas carteras de bitcoins (ballets). Se llevaron el equivalente a un millón de dólares.

Pero los defensores de bitcoin afirman que los hackers también se podrían robar otras claves y meterse en nuestra cuenta corriente del BBVA, por ejemplo.

Y sobre las fluctuaciones, los defensores de bitcoin afirman que la mayor parte de la gente compra y vende con esa moneda en lapsos cortos. Es decir, que no se almacenan tantos bitcoins. Al hacer operaciones rápidas, apenas se sufre por la devaluación.

Críticos y amantes

Los expertos previenen: es un bluff, fluctúa mucho, no es fiable, se puede robar, se usa para dinero ilegal, nada mejor que nuestras monedas y nuestro sistema financiero…

Los amantes responden: es más segura que cualquier sistema de encriptado, es transparente porque todo el mundo puede ver las transacciones, evita las comisiones, es un desafío al sistema financiero…

Mientras se debate qué hacer con bitcoin, la monedita virtual va ensanchando su universo. Hay decenas de portales que informan sobre qué es bitcoin, su precio al minuto, su equivalencia en casi todas las monedas del mundo y ofrecen información sobre dónde y cómo adquirir bitcoins. Hay mercados de bitcoins. El más conocido es MtGox, en Tokio.

Como reacción ante este crecimiento, hay países que han levantado murallas. El gobierno noruego ha dicho que no es dinero real y rehúsa a aceptarlo. Pero a la vez dice que las ganancias pagarán impuestos… Claro, si averigua quién gana dinero.

China ha prohibido a sus instituciones financieras intermediar con bitcoins, razón por la cual, la moneda cayó de valor en semanas pasadas de 900 euros a 530 euros.

Pero por otra parte, instituciones como Merrill Lynch se ponen al lado de bitcoin entendiendo que es un medio de pago para compras on line.

¿Estable? ¿Inestable?  ¿Qué pasará con bitcoin?

“Los primeros aviones de los hermanos Wright también eran inestables e inseguros”, dice J.M., experto en bitcoin. “A los gobiernos y a los bancos no les gusta perder el control de lo que ya tienen, y a los partidarios de bitcoin eso es lo que más les pone”.